martes, 10 de enero de 2012

Luz necesaria para iluminar una estancia

     La iluminación es, sin lugar a dudas, una de las cuestiones más importantes a tener en cuenta en el diseño de interiores. De ello dependerá algo tan decisivo como la comodidad del usuario. Los diferentes puntos de luz que se reparten en las habitaciones deben obedecer a un sentido estético y práctico, pero también emocional.
      La clave para la correcta luminiscencia de un hogar con la mayor eficiencia eléctrica consiste en la segmentación de puntos de luz. Cierto es que aumenta el número de interruptores, pero de este modo podemos iluminar exclusivamente el rincón que realmente utilizamos en cada momento. 
      Hay varios factores que inciden a la hora de decidir qué tipo y cuál es la cantidad de iluminación que se debe aportar a una estancia. 
     Se debe tener en cuenta el uso que se le va  a dar a la habitación puesto que no se iluminará de igual forma un salón o un estudio que una cocina o un trastero. También se debe tener en cuenta  la cantidad de luz natural que recibe el cuarto a lo largo del día y si se va a disponer de otros puntos de luz. Otro factor a tener en cuenta y más determinante es el tamaño de la estancia a iluminar.
     En general, a la hora de iluminar una vivienda se puede estimar de modo orientativo, teniendo como referente la iluminación que aporta una lámpara incandescente tradicional, que las potencias de iluminación para dormitorios y salones sea de 10 W por metro cuadrado, mientras que para las cocinas se debe doblar hasta los 20 W por metro cuadrado. En el caso de utilizar lámparas fluorescentes, las potencias recomendadas serán de 4-5W por metro cuadrado para dormitorios y salones, para las cocinas de 7-10W por metro cuadrado.
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